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Semana 3

A estas alturas, la mayor parte de la hinchazón y el dolor habrán remitido. Puedes salir a pasear siempre que te encuentres bien. Comienza a un ritmo lento y en distancias cortas. También es una buena idea empezar a recuperar con cuidado tu suelo pélvico desde el principio. No contraigas con fuerza, pero comprueba que puedes contraer, y hazlo una o dos veces al día.

Si crees que puedes, y si no empiezas a sangrar más ni surge ninguna otra complicación, es bueno que empieces poco a poco a fortalecer tu suelo pélvico. No te pongas ninguna presión. Es más que suficiente concentrarse en identificar que puedes contraerlo todos los días y, cuando levantes cosas, recuerda apretar levemente el suelo pélvico. Una vez que te sientas cómoda haciendo esto, empieza gradualmente a ejercitar el suelo pélvico con más regularidad Aumenta gradualmente la intensidad y la frecuencia cuando te sientas bien. Si no estás segura de estar haciendo los ejercicios correctamente, o si tienes otras complicaciones, ponte en contacto con tu matrona para que te haga una revisión posparto temprana Aunque puede parecer una presión extra tener que empezar a hacer ejercicios del suelo pélvico en esta etapa, se ha demostrado que hay menos complicaciones a largo plazo, menos hinchazón vaginal y un efecto positivo en el proceso de curación en general si se ejercita el suelo pélvico a diario después del parto. Pero tampoco es nunca demasiado tarde para empezar, así que si no has empezado esta semana, puedes empezar la próxima.

Otro buen consejo para dotar a tu cuerpo de las mejores condiciones para la recuperación es apretar los músculos abdominales y el peritoneo. Esto no es un entrenamiento de fuerza, y no es obligatorio, pero es una buena idea si quieres hacerlo y tienes energía para ello. Túmbate de espaldas y siente cómo activas los músculos del estómago. Debes sentirse como si el estómago estuviera ligeramente apretado o activado, y recuerda respirar. Mantén la tensión brevemente, de 5 a 10 segundos, y luego repite de 8 a 10 veces.

Muchas emociones

Dicen que los recién nacidos duermen entre 16 y 22 horas al día, y sin embargo la vida cotidiana cambia por completo. Incluso puede resultar difícil encontrar tiempo para ducharse o ir al baño sola. Y las noches pueden no proporcionar el descanso que deberían cuando el bebé aún no tiene ritmo circadiano y suele despertarse varias veces cada noche. Intenta dormir durante el día cuando tu bebé duerme. Lavar los platos o poner la lavadora puede esperar y pide ayuda. El consejo más importante que queremos compartir es que no te exijas demasiado y que confíes en que las cosas serán más fáciles con el tiempo.

Puede que sientas sentimientos maternales o amor incondicional hacia su bebé de forma instantánea, o puede que tarden un poco en desarrollarse. No significa que quieras menos a tu bebé si no experimentas un enamoramiento instantáneo. Este amor por el bebé lleva su tiempo y en ocasiones necesita evolucionar. Los cambios hormonales y el agotamiento físico pueden ser la causa. A veces, el cuerpo simplemente es incapaz de asimilar. Para algunas mujeres, el mayor logro es superar el parto y el embarazo y puede ser abrumador que el parto haya terminado.

Es normal sentirse así en ciertos momentos. Es posible tener varios tipos de emociones al mismo tiempo y hay espacio para todas. Puedes estar triste y agotada en un momento dado, y rebosante de amor y alegría al siguiente. Ambos podéis querer a vuestro hijo y, también, sentir la necesidad de estar solos a veces. Establecer un vínculo con tu bebé y adaptarse a esta nueva relación es un proceso que puede llevar tiempo. Regálate paz y tranquilidad. Intenta no alterarte por las emociones, aunque es bastante normal que dejes llevar por ellas.

Pasa tiempo piel con piel con tu bebé estando presente de forma consciente. Intenta también encontrar tiempo para ti, y establecer rutinas que te ayuden a relajarte y recargar energías. Si te cuesta recargar energías, los ejercicios de meditación y relajación pueden ayudarte.

Referencias: - Hatice Kahyaoglu Sut. & Petek Balkanli Kaplan. (2016). Effect of pelvic floor muscle exercise on pelvic floor muscle activity and voiding functions during pregnancy and the postpartum period. Neurourol Urodyn.l Mar;35(3):417-22. DOI: 10.1002/nau.22728 - Janson, P.O. & Landgren, B. (red.) (2010). Gynekologi. (1. uppl.) Lund: Studentlitteratur. - Kaplan, A. (red.) (2009). Lärobok för barnmorskor. (3., omarb. uppl.) Lund: Studentlitteratur. - Myles, M.F., Marshall, J.E. & Raynor, M.D. (red.) (2014). Myles textbook for midwives. (16th edition). Edinburgh: Elsevier. - Savage S. J. (2020). A Fourth Trimetser Action Plan for Wellness. The Journal of Perinatal Education. Apr 1;29(2):103-112. DOI: 10.1891/J-PE-D-18-00034 - Stewart E. D. & Vigod N. S. (2019). Postpartum Depression: Pathophysiology, Treatment, and Emerging Therapeutics. Annu Rev Med. Jan 27;70:183-196. DOI: 10.1146/annurev-med-041217-011106