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Sobre el dolor pélvico o disfunción de la sínfisis púbica

En algún momento del embarazo la mayoría de las mujeres tiene complicaciones relacionadas con este y tienen dolor pélvico por la distención de las articulaciones y ligamentos en la zona del pubis. No es cierto que las mujeres que lo padecen tengan mayor laxitud pélvica o un grado de separación de la sínfisis mayor que las que no lo sufren.

¿Por qué ocurre?

El dolor en la sínfisis púbica es un malestar común durante el embarazo. Se produce cuando las articulaciones y los ligamentos en la zona del pubis comienzan a estirarse, debilitarse y tener mayor movilidad. No todas las mujeres lo sufren. La pelvis consta de dos huesos unidos entre sí por una articulación llamada sínfisis del pubis (2) en la parte frontal. En la parte posterior se unen en el hueso sacro por medio de los huesos iliacos (1).

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Esas articulaciones se refuerzan por medio de una red fuerte de ligamentos que, en circunstancias normales, ni siquiera se mueven. El cuerpo produce la hormona relaxina para posibilitar el paso del bebé a través de la pelvis durante el embarazo y el nacimiento. La relaxina suelta y ablanda los músculos y los ligamentos de la pelvis para permitir mayor movilidad.

El dolor pélvico o disfunción de la sínfisis púbica es normal durante el embarazo y la mayor movilidad prepara al cuerpo para el nacimiento del bebé a través del canal vaginal. La hormona relaxina comienza a producirse durante los tres primeros meses de embarazo y sigue haciéndolo hasta el parto. Se produce un ablandamiento de la zona de la pelvis que facilita el movimiento durante el embarazo y, en algunos casos, incluso después de haber dado a luz.

El aumento de peso durante el embarazo cambia incluso la postura del cuerpo. La espalda se arquea más porque el peso se concentra en la parte delantera del cuerpo. A su vez la espalda y la pelvis podrían sobrecargarse.

¿A qué se debe el dolor?

Los impulsos nerviosos se encargan de enviar la señal de dolor al cerebro. Cuando se ablandan los ligamentos de la pelvis y hay mayor movilidad en al zona, los músculos se desplazan causando dolor. El dolor también puede deberse a que los músculos están más sobrecargados y soportan más peso, lo que a su vez causa calambres dolorosos. El dolor puede provenir de impulsos nerviosos. Cuando los ligamentos se relajan, las articulaciones de la pelvis se mueven y esto podría causar presión en los nervios. Cuando se presionan los nervios los músculos se protegen contrayéndose. Esos calambres son dolorosos.

En todos los embarazos hay cambios hormonales y aumento de peso, pero no por ello todas las mujeres sufren dolor pélvico. Alrededor del 50 % de todas las embarazadas experimentan dolor de espalda en algún momento, un 30 % con mucho dolor. El malestar puede ser de leve hasta muy doloroso y, en ciertos casos, la mujer podría necesitar utilizar muletas o silla de ruedas.

El dolor pélvico en el embarazo no es peligroso ni para la mujer ni el bebé. Los estudios demuestran que las mujeres físicamente activas antes de la gestación corren menos riesgo de sufrir esta dolencia. Incluso hay estudios que demuestran que las mujeres que han tenido problemas de columna y pelvis antes del embarazo o en embarazos anteriores corren mayor riesgo de tener dolor pélvico. El trabajo físico fuerte también podría contribuir al malestar. Pero nunca se sabe; puedes estar en forma, embarazada por primera vez o haber tenido varios hijos antes y aún así tener dolor en la sínfisis pública. Algunas mujeres lo padecen desde el inicio del embarazo. De forma general, es más común hacia la mitad o el final del embarazo.

Síntomas

Cuando los ligamentos se ablandan la pelvis tiene mayor movilidad. Por lo general se siente dolor de espalda, en las nalgas o en el hueso púbico y las ingles. El dolor podría también expandirse hacia la parte delantera de la pierna o, en particular, trasera. Es común que el dolor se intensifique hacia el final del día, al inclinarte, y te sentirás más rígida en tus movimientos. Es probable que sientas dolor en el tórax, pero se debe más que nada al cambio de postura y la presión que ejerce el bebé justo debajo de las costillas. Puede ser que sientas dolor justo detrás de la caja toráxica, más o menos a la altura de la banda de sujeción del sujetador. En el tórax el dolor suele manifestarse justo debajo del pecho, por lo general, se irradia solo en una dirección.

Es probable que el dolor de espalda no esté relacionado con el embarazo, sino más bien con la postura o con levantar cosas pesadas, alguna lesión pasada o debilitamiento o contracción tensa de los músculos.

Otro síntomas posibles:

  • Dificultad para caminar rápido
  • Imposibilidad de dar pasos grandes
  • Dolor al subir y bajar escaleras
  • Dificultad para cambiar de posición en la cama o dormir de espalda
  • Dificultad para ponerse de pie o sentarse
  • Dolor intenso al dar un paseo

El dolor puede ser de diferente intensidad: leve o muy intenso. Podría tratarse de un dolor sordo similar al dolor de muelas, o bien penetrante, punzante o cortante. Podrías sentir calambres en los músculos o que el dolor se expandiera hacia otras partes del cuerpo. El dolor puede ser difuso e indefinido o persistente y localizado. Recuerda que el dolor en sí no peligroso ni para ti ni para el bebé y que la mayor movilidad resultado del dolor hará posible que nazca el bebé. Más adelante encontrarás recomendaciones para atenuar el dolor.

Diagnóstico

Si sospechas que el dolor se debe a una disfunción de la sínfisis púbica, coméntaselo a tu matrona o busca un quinesiólogo o un fisioterapeuta; no necesitas que te envíe un médico. Si te diriges a un médico es importante que sea especialista en la materia, es probable que el médico de atención primaria no pueda ayudarte.

Un fisioterapeuta o quinesiólogo será siempre el profesional más adecuado para el tratamiento de todo tipo de molestias relacionadas con los músculos y los ligamentos.

Para diagnosticar la disfunción se lleva a cabo un estudio de movimiento. El quinesiólogo o fisioterapeuta (o médico) te pedirá que hagas ciertos movimientos y te revisará acostada para sentir con los dedos exactamente donde reside el dolor.

Las radiografías o las cámaras magnéticas no suelen servir de mucha ayuda porque la mayor movilidad no es proporcional a la molestia que experimentas. El diagnóstico se establece basándose en tus síntomas y las conclusiones que saca el profesional después de la consulta.

Tratamiento y ayuda

Dirígete a un profesional experto en quinesiología o en fisioterapia o a un médico especialista. De todas formas, lo fundamental para solucionar el problema a largo plazo es el autocuidado. Más adelante te contamos cómo ayudarte.

Si tienes mucho dolor es muy difícil motivarte para comenzar a hacer los ejercicios físicos que podrían ayudarte. Para terminar con el círculo vicioso y dar los primeros pasos en la dirección correcta hacia la recuperación te recomendamos recibir la ayuda de un terapeuta profesional. Los masajes especialmente ideados para embarazadas podrían aliviarte un poco, pero no ayudan en el caso de los dolores más profundos.

El fisioterapeuta suele utilizar diferentes técnicas de tratamiento: aplicación de calor, utilización de un neuroestimulador eléctrico transcutáneo que sirve de analgésico para el dolor, masajes, acupuntura, actividad física y recomendación de ejercicios para realizar en casa. También puedes probar a consultar con un quiropráctico especializado en el tratamiento de los puntos activadores del dolor que pueda ofrecerte un tipo de tratamiento menos invasivo y también incluya las técnicas citadas anteriormente. No se recomienda la manipulación de los ligamentos del pubis porque el dolor no se debe a que los ligamentos se hayan contraído, sino más bien a que se han relajado demasiado y cobrado mayor movilidad.

El dolor pélvico es parte natural del embarazo y esa es la razón por la cual no existe un tratamiento de cura. Lo que puede hacerse es aliviar los síntomas y hacer ejercicios para mejorar el estado de la pelvis.

Autoayuda/consejos y sugerencias para la vida diaria:

  • Evita separar demasiado las piernas o dar pasos grandes. Procura siempre tener las piernas en paralelo. Ten cuidado, por ejemplo, al bajar del coche, levantarte de la cama o al entrar y salir de la bañera. Da siempre pasos cortos.
  • Presta atención y evita hacer movimientos que causen dolor. Sino el problema se agravará cada vez más y será más difícil conseguir aliviarlo después.
  • Pon una almohada entre las piernas al tumbarte para dormir y descansar.
  • Muévete poco, pero a menudo. A veces el dolor aparece más tarde, después de haber realizado el movimiento.
  • Pon una bolsa de agua caliente en la zona, realiza ejercicios de relajación y date baños con agua caliente o delicados masajes caseros.
  • Descansa con frecuencia sobre una pelota de Pilates o en la posición de relajación de cuadrupedia. Este ejercicio sirve para relajar la pelvis y lograr estabilidad.
  • Contrae un poco las nalgas al caminar.
  • Deja de hacer ejercicios o movimientos que agraven el dolor. Es muy personal así que hay que prestar atención para ver cuáles son.
  • No apoyes todo el peso en una sola cadera cuando estés de pie.
  • Evita cargar o empujar cosas pesadas. Por ejemplo, empujar el carrito o llevar la bolsa de la compra podrían empeorar los síntomas. Pide ayuda.
  • Usa zapatos cómodos, nunca tacones o zapatos con suela de madera.
  • Da un paso cada vez al subir escaleras; da el primer paso con la pierna “buena” y luego la otra. Si es posible, evita las escaleras.
  • No te balancees al caminar, es desestabilizante para la pelvis.
  • No cruces las piernas al sentarte. Cambia de posición con frecuencia.
  • Evita nadar estilo braza o similar. Es muy placentero, pero el dolor podría empeorar al salir del agua. Las clases de natación para embarazadas sí son aconsejables y podrían ayudar.
  • No te sientes en sofás profundos que se hundan.
  • Lleva algún apoyo o sostén en la parte baja de la espalda, por ejemplo, al conducir.
  • Siéntate al ponerte y quitarte la ropa interior, las medias y los pantalones.
  • Al incorporarte en posición horizontal, túmbate de lado, levanta las piernas junto con la tripa y sube con ayuda de los brazos paralelos al cuerpo hasta la posición sentada.
  • Lleva un cinturón pélvico cuando estés de pie o camines. Es fundamental colocarlo adecuadamente, tiene que estar localizado justo por encima de las caderas.
  • ¡Baja de marcha! No te estreses, sentirás más dolor. Estás embarazada y es posible que tengas dolor durante bastante tiempo. El cuerpo te está pidiendo que le prestes atención. ¡Tranquila!

Parto

La sínfisis del pubis no te impide dar a luz de manera natural, es decir vaginal. Tampoco tendrás más dolor de parto por esta razón. Los analgésicos aliviarán el dolor de pelvis.

¿Cuándo desaparece el dolor después del parto?

La mayoría de los síntomas desaparecen después de dar a luz. Algunas mujeres siguen teniendo dolor durante 12 meses más. Durante la lactancia se producen muchas hormonas que tienen efectos similares a los de la relaxina. Sigue practicando los ejercicios que te han recomendado y pide ayuda para cuidar del bebé si fuera necesario. Continua el tratamiento si lo necesitas. Es probable que después del parto sigas con dolor en la zona, pero por causas diferentes. Por ejemplo, cargar al bebé, sentarse y dar el pecho o empujar un carrito pesado ejercen una sobrecarga postural. Pide ayuda, especialmente si planeas volver a quedarte embarazada pronto. Algunos especialistas recomiendan esperar un periodo de seis meses sin síntomas antes del siguiente embarazo.

Después de haber dado a luz lo más importante es no sobrecargar la pelvis incorrectamente porque podría ralentizar la curación. Evita llevar cosas muy pesadas en el cochecito del bebé o cargar todo el peso del bebé sobre una cadera.

Algunas mujeres que han tenido dolor de pelvis durante el embarazo sienten dolores similares con el período menstrual. Se debe a la producción de hormonas similares a la relaxina.

ANNA HANFOT

¡Hola! Mi nombre es Anna Hanfot y soy quiropráctica titulada. Trabajo en el barrio de Södermalm, en Estocolmo. Soy la autora de este artículo sobre dolor de pelvis en el embarazo. Hace muchos años que atiendo a pacientes con problemas durante y después del embarazo. Desafortunadamente, muchos terapeutas que trabajan de manera manual no están dispuestos a tratar a las mujeres embarazadas. Temen que se les culpe si algo sale mal en el tratamiento y prefieren no ofrecer ninguno. Pero si se descartan los inconvenientes que podrían afectar al bebé o al embarazo, el tratamiento adecuado para las mujeres embarazadas ha demostrado tener muchísimos efectos positivos. Me siento genial cuando consigo que una mujer vuelva a disfrutar de su embarazo, en lugar de estar solamente sufriendo y hasta quizás cuestionarse si tendrá las fuerzas para volver a quedar embarazada en caso de tener que pasar por lo mismo otra vez.

¡Puedes recibir ayuda! Solo tienes que asegurarte de que se trate de un terapeuta que esté titulado y que tenga experiencia trabajando con embarazadas. Yo puedo ayudarte. Encuéntrame en [Hanfot Naprapati] (http://www.hanfotnaprapati.se "Hanfot Naprapati"). ¡Mucha suerte!

Referencias: Total stabilitetsträning de Joanne Elphinston, Vårdguiden, Babycenter, Sjukvårdsguiden, Mamma Praktikan de Leni Söderberg, Sobotta Anatomy Volume 2 de R. Putz y R Pabst